Jean Luc Godard o el cine como herramienta del pensamiento

LOS CARABINEROS

El cine bélico ha sido, por décadas, uno de los más conservadores, tanto ideológica como estéticamente. Hay muy pocas obras que traten el tema de la guerra de forma original y conceptualmente novedosa. Los carabineros(Les carabiniers, 1963, Francia) de Jean Luc Godard es uno de esos casos.

Por Fernando Perales
fperales@segundoenfoque.com.ar

I

Reclutados de una villa miseria, dos hermanos son solicitados por el rey para ponerse a su disposición a fin de servirlo en la guerra. Luego de renegar de la propuesta, terminan aceptándola a cambio de una serie de promesas de riqueza y poder, formuladas por los dos enviados de Su Majestad. De la guerra obtendrán todo lo que deseen, les dicen para convencerlos: los mejores autos, las bellezas naturales, las estrellas de cine, los palacios, las pirámides, todo, cualquier cosa que deseen. Fascinados por esa perspectiva, habiendo abandonado la desconfianza inicial, marchan al frente.
Ya involucrados en la guerra, en el combate dan rienda suelta a su instinto, asesinan, roban, humillan a hombres y mujeres, disponen de una pequeña libertad, de un pequeño poder, a pesar de su subordinación.
Finalizada la lucha, regresan a casa con su botín victorioso compuesto de miles de imágenes de todas aquellas maravillas que les habían prometido poseer. Obligados por sus mujeres a reconocer que todas esas figuras huecas no valen nada, vuelven al frente para reclamar la recompensa prometida.
Sus superiores escuchan sus reclamos, los pobres carabineros exigen una recompensa justa y son asesinados.



II

Escrita por Jean Luc Godard junto a su admirado y querido Roberto Rosellini, director de Roma, ciudad abierta y otras obras fundamentales del neorrealismo italiano, Los carabineros fue durante la época de su estreno, en la primera mitad de la década del sesenta, ferozmente atacada por una parte de la crítica, que no podía vislumbrar detrás de una obra que tiene toda la apariencia de una película completamente mal hecha, su valiosa reflexión sobre la guerra.
Los carabineros
parece estar mal actuada, mal iluminada, compaginada incorrectamente, mezclando imágenes de guerra de archivo con el material de la película, en la cual los soldados usan uniformes militares sin insignia nacional ni rango jerárquico, combaten sin tener formación militar. Los protagonistas son pobres, desahuciados sin otra salida para sus vidas que una guerra. “La nueva película de Godard es confusa, incoherente, descabellada, larga y nada comercial”, decía un fragmento informativo de una agencia de noticias francesa, en el momento de su aparición. Otros comentarios referían lo siguiente: “No hay más que planos filmados de cualquier modo, montados de cualquier manera y llenos de falsos ajustes”; o también: “Este film está mal hecho, mal iluminado, mal todo”.
En cambio Orson Welles esgrimió una opinión muy distinta diciendo: “No hay en la historia del cine una película que ejemplifique como Los carabineros la utilización del cinematógrafo como forma de expresión del pensamiento, de lenguaje, ni tampoco podrá encontrarse mejor expresión de la libertad gozosa de un creador sin prejuicios, atento a decir y a expresar lo que se le antoja. Godard hace cine como respira, con naturalidad extrema. Pero además lo hace con talento excepcional”.

III

Los Carabineros no es un film típico de guerra; no trata un determinado conflicto bélico, ni hace explícito con claridad cuáles son las partes que se enfrentan, ya que no hay marcas de identidad nacional en los ejércitos que aparecen desdibujados y huérfanos de toda jerarquía superior.
Tampoco es posible establecer la época de las acciones, ya que luego de una introducción en un paisaje de autopistas, encontramos a unos carabineros reclutando a dos jóvenes en nombre de un rey no identificado.
Al igual que en la extraordinaria Casta de malditos (Paths of glory, 1955) de Stanley Kubrick, este film de Godard se interesa por dilucidar qué tipo de relación tienen los ejércitos y sus jefes respecto de los subordinados a los cuales mandan al frente. La guerra se presenta como un problema abstracto, sin un anclaje en un determinado momento histórico. A diferencia de las producciones del género bélico, siempre dispuestas a exaltar el fervor patriótico, ya sea para un lado o para el otro, Los carabineros es un film que nos habla de la guerra en sí misma; la guerra es su objeto de reflexión.
Esa ausencia de realismo, de referentes históricos, la premeditada incoherencia o inverosimilitud de sus personajes y –globalmente- toda su planificación estética apunta a provocar un acercamiento intelectual, reflexivo a la cuestión de la guerra, intentando distanciar emocionalmente al espectador de aquello que está contemplando, evitando generar en él, el acostumbrado patriotismo que despiertan los films comunes del género. No es ni Francia, ni Italia, no es ni un país u otro, no es eso lo que interesa sino el modo en el que se relaciona el Estado y sus ejércitos con las tropas a su servicio; la caracterización de los personajes como soldados nos lleva a pensar en ellos como entes abstractos, que encarnan una idea conceptual respecto a la figura del soldado.
No hay actos de heroísmo, ni solemnidad en la muerte. Morir es caer al piso y quedar ahí tirado y matar es pegarle un tiro a alguien y dejarlo tirado. Probablemente esa haya sido otra de las tantas razones que provocaron la indignación de la crítica en el momento de su estreno.
Uno de los aspectos más productivos de la reflexión de Los carabineros es la de presentar la guerra como fuente de enriquecimiento; se reemplaza el patriotismo en la campaña de enrolamiento por la motivación económica, ya que los dos carabineros van a la guerra para hacerse ricos, vinculando directamente la falta de trabajo y el exceso de pobreza con la guerra, la cual se constituye en la salida laboral para los pobres excluidos del sistema económico.
Incapaz el Estado de proveer trabajo a una masa desocupada, resuelve ese problema con la intervención bélica. Se da empleo a ignorantes y analfabetos, como los personajes del film, alistados con la esperanza de una quimera fabulosa producto del robo, el saqueo y el asesinato. La guerra en la concepción del Estado no solo apunta a fortalecer el sentido de propiedad territorial, sino que satisface también las necesidades económicas y laborales de la sociedad cubriendo las expectativas de una amplia franja de desocupados.
Los objetivos que llevan a un conflicto armado difieren según se trate de la visión del Estado o de la idealización redentora de la pobreza de aquellos que son reclutados. La motivación y los objetivos son distintos. La propaganda ideológica que sustenta la campaña pro-bélica las hace pasar como idénticas. Esa mentira forma parte de una serie de falsos relatos que el Estado produce para sugestionar a los futuros mercenarios. En Los carabineros, el verdadero conflicto se da entre el Estado y la capa de pobres que es arrastrada a la muerte.
Los carabineros
es, probablemente, un film sobre la guerra entre el Estado y la sociedad.

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Ficha técnica

Año: 1963
Dirección: Jean Luc Godard.
Guión: Jean Luc Godard, Roberto Rosellini y Jean Gruault, basado en una obra teatral de Benjamín Joppolo.
Fotografía: Raoul Coutard.
Música: Philippé Arthuys.
Montaje: Agnés Guillemot.
Producción: Rojme-Paris Films (Georges de Beauregard, Carlo Ponti) y Les Films Marceau.
Intérpretes: Marino Mase, Albert Juross, Genevieve Galea, Catherine Ribeiro, Jean Gruault, Jean Louis Comolli, Roger Coggio.
Origen: Francia/Italia.
Calificación: sólo apta mayores 18 años.

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