Breve excurso sobre “el tiempista”

…en el boxeo y algunas reflexiones sobre la  improvisación libre,  a partir de las fotos de Andrea Assanelli.

El tiempista

La pasión, la práctica y la enseñanza del boxeo, me han puesto en conocimiento de un neologismo, adjetivo sencillo pero preciso, que se utiliza para caracterizar a algunos grandes boxeadores. Suele utilizarse el término “tiempista” para definir aquellos pugilistas que hacen un uso medido de sus capacidades de ataque y defensa, es decir que actúan con clara conciencia del momento exacto para descargar un ataque efectivo, como reacción a una serie de factores múltiples frente a los cuales, mediante la aplicación de su inteligencia, son capaces de resolver y neutralizar.

En las fotos de Andrea Assanelli que retratan uno de nuestros conciertos, sobresalen dos actitudes, por un lado, una imagen de recogimiento y concentración, casi de científicos y por otro lado, se ve a algunos músicos en estado de reposo mientras otros continúan tocando. Esas dos instantáneas revelan algunos de los aspectos que yo juzgo más interesantes en el desarrollo musical del Doble Cuarteto, por lo menos, como enseñanza para mí desarrollo como improvisador. Por lo tanto, es evidente que, en el campo de la improvisación libre, hay algo mucho más importante que simplemente tocar; me estoy refiriendo a la capacidad para decidir el instante en el que se “debe” dejar de tocar.

Manufactura colectiva, creación políglota y estructura polifónica, el cuerpo de la improvisación se construye sobre el olvido del sujeto, considerado como el único responsable de la creación, el cual, como en este caso, se esfuma rindiéndose ante la evidencia física de un producto cuyo destino está solo parcialmente determinado por su participación. Es la estructura sonora, cambiante y siempre relativa, la que determina la intervención del sujeto improvisador, (sujeto en retirada frente a la estructura) estableciendo no sólo los materiales sonoros, sino y sobre todo, la función o el rol, también siempre variable, que debe ocupar respecto del resto de los improvisadores.

Dentro de esa masa sonora en transformación constante, el músico debe, ya sea por intuición o conciencia plena, saber ubicarse en relación al contexto, planeando en que momento hacer su aporte y cuando llamarse a silencio. Es, verdaderamente un trabajo en contra de la fuerza del ego en goce irresponsable de un libre albedrío, que no es tal.

La conciencia del rol que uno ocupa, es un resguardo frente al peligro de simplemente tocar por tocar, resguardo también frente a la crítica más común, que reza que, “se hace cualquier cosa”. Está en el oído del músico y en su lucidez para visualizar una estructura global, la capacidad para definir los términos de su participación.

Es aquí donde el excurso y el curso se unen. El improvisador debe poseer esa capacidad boxística del “tiempista”, para leer una situación sonora y reaccionar frente a ella, construyéndola al mismo tiempo que se deja construir y determinar por ella; finalmente descubrimos que, aquello que se definía como libre, en realidad tiene ciertos límites y encierra ciertas responsabilidades estéticas. Entonces, sólo nos queda empezar a abogar desde aquí por un uso responsable de la improvisación libre.

*

Doble Cuarteto: Luis Conde, Dario Dolci, Sam Nacht y Sergio Merce en saxos y Juan Subh, Federico Barabino, Charly Zaragoza, Guilherme Darisbo y Fernando Perales, en guitarras.

 

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